05 septiembre 2006

¡¡Nos subvencionan!!

Generosa, la Junta de Andalucía se ha decidido a subvencionar las "actuaciones públicas o privadas que faciliten la difusión, estudio y análisis de todo lo relacionado con la reforma del Estatuto". Se trata de una Orden de 28 de agosto, que firma Zarrías (el hombre dice que está muy interesado) y publicaba ayer el BOJA.

El Estatuto de Autonomía es la norma institucional básica de la Comunidad Autónoma de Andalucía dentro de lo que se ha dado en llamar Estado de las Autonomías.

Hoy, los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico que debe permitirnos afrontar con garantías los retos de un tiempo nuevo, definido por los cambios geopolíticos, económicos, culturales y tecnológicos ocurridos en el mundo por la posición de España en el contexto internacional.

La Consejería de la Presidencia está interesada en la realización de aquellas actuaciones públicas o privadas que faciliten la difusión, estudio y análisis de todo lo relacionado con la reforma del Estatuto, y para ello fomentará la celebración de todas aquellas conferencias, congresos, cursos, jornadas, certámenes, y demás actividades que puedan contribuir a una profundización en el conocimiento y difusión del texto por el que se pretende la reforma estatutaria, por lo que se estima conveniente proceder a fomentar su celebración mediante las correspondientes subvenciones.

Los criterios de concesión son regulados por el artículo 9 de la Orden:

Como criterios de concesión se tendrán en cuenta el interés de las materias, la calidad de los proyectos, las personas beneficiarias derivadas de la actividad o actuación a subvencionar y la concurrencia con posibles subvenciones o ayudas de otras Administraciones o Entes públicos o privados.

¡La tenemos asegurada! ¡Qué contentos se van a poner mis papás!

Aquí y aquí (en pdf) el impreso de solicitud.

30 agosto 2006

Adversus posmodernos (III): La diversidad

No hay tópico posmoderno más extendido que el de la bondad natural de lo diverso. Y posiblemente ningún otro le da tan buenos réditos al progre. Lo multicultural es bueno siempre, y si alguien (ese alguien puede ser nada menos que Giovanni Sartori) lo pone en duda, el progre lo tiene facilísimo: lo que pasa es que Sartori, o quien sea, es un facha. Se acabó la discusión. Que pueda funcionar este tipo de reduccionismo propagandístico, esta simpleza de discurso elevada al cubo nos dice mucho acerca del control mayoritario de los medios de difusión y de los planes de estudio por parte de los defensores de la corrección política más extrema y castradora.

No podía pues faltar la sombra de lo diverso como inspiradora de la declaración de derechos del Estatuto. ¿Y qué mejor sitio para asomar su carita que el artículo 21, el dedicado a la educación? Nada menos que diez puntos incorpora el articulito de marras. Llama la atención el 2, donde se proclama el carácter laico de la educación pública, pero se reconoce el "derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo a sus propias convicciones". La proclama resulta impecable, pero el progre no se siente cómodo en ese escenario. Podría pensarse que hay principios dignos de ser impuestos, uf. Entonces hace como que se retracta y viene el reconocimiento, que es obviamente de carácter multicultural. Da igual cuáles sean las convicciones de los padres, pueden defender el racismo, la exclusión de las mujeres de la vida pública, la teocracia o el canibalismo, que el derecho para el adoctrinamiento les sigue asistiendo.

El punto 5 garantiza (el verbo se las trae) la gratuidad de los libros de texto en la enseñanza obligatoria (y más allá incluso, sostienen), medida que, al margen de ser más que discutible, supone un auténtico disparate incluir en una norma que se supone genérica (¿dejarán algo para los programas electorales estos chicos?). En Andalucía, existe un plan para la extensión progresiva de la gratuidad de los libros de texto en la enseñanza obligatoria. Si los plazos se cumplen y en la primavera o el verano de 2007 ya tenemos Estatuto, habrá que precipitar el desarrollo del plan. ¿Y para qué hacen planes?

Y así, entre otras disposiciones con carácter de brindis solares, pues dependen de lo que establezca la ley (!!!), y las "enseñanzas específicas propias de Andalucía"(punto 9), es decir, la identidad, que se opone a la diversidad como las líneas paralelas a las perpendiculares (aunque reconozco que sería demasiado pedirles que se dieran cuenta de esa pequeña contradicción), llegamos al punto 8, que es donde el posmoderno goza extasiado con la visión excelsa de su obra:
Los planes educativos de Andalucía incorporarán los valores de la igualdad entre hombres y mujeres y la diversidad cultural en todos los ámbitos de la vida política y social. [...para acabar cerrando con un poco de morralla emprendedora y multilingüe gratuita]
"Diversidad cultural en el ámbito de la vida política y social." Deberían explicar a qué se refieren. ¿Piensan importar los mamporros del Parlamento taiwanés? Me abono al Canal Parlamentario, en ese caso. ¿Prevén que diversos sistemas de pucherazo (el pinochetiano, el priista, el chavista) convivan con el nuestro de toda la vida, o sea el del régimen caciquil mejorado, esto es, sin turnismo? ¿Pretenden crear cámaras representativas culturalmente situadas? Sería colorista y muy bonito de ver. ¿Tú dónde votas? Yo en la mezquita del barrio, es que me he hecho musulmán; pues yo sigo siendo latin king, pero tío me han puesto el colegio en la otra punta de la calle y no me dan autobús gratis, así que para las próximas elecciones me hago ñeta, telojuro... ¿O es que lo de la diversidad cultural en el ámbito político significará que además de la paridad sexual las listas electorales tendrán que reflejar la riqueza multicultural de nuestra sociedad? Cabeza de lista, un ateo blanco y sevillista; de segunda, una musulmana magrebí bética; de tercero, un indígena andino currista; de cuarta, una budista subsahariana y vegetariana; de quinto, un cristiano ortodoxo, ucraniano y merengón... y así sucesivamente. Muy bonito de ver también. ¿O es una cosa más folclórica y racial? Que uno puede ir a los mítines vestido con chilaba o en chándal, tocando el tambor o la balalaika, dándole al calimocho o al vodka... ¿Será eso? Expectantes quedamos.

28 agosto 2006

Un poema de Francisco Pino

Las tapias

Jamás he sentido esa clase de
patriotismo que ciega a los hombres.
Blanco White

He aquí el signo español del español
para ser más, más tierra: ahogar la patria,
abrir un otro más, más horizonte
en no importa qué idioma ni qué olvido.

Así, White, en sus huesos sevillanos
por ser más sevillano, más, más quemante cal,
y echársela en los ojos por no ver
la pena universal de Dios mirando

el odio en las fronteras, y ver las altas noches
vastas, los límites huidos, y a la vista del hombre
abrazar hemisferios, tapias de cementerios
que no fuercen a patria ni en nombre de ella mientan.

26 agosto 2006

Sobre héroes y vigas

Aproximadamente a las 14:45 del pasado miércoles una viga de 40 metros de longitud y 100 toneladas de peso que se instalaba como sostén de un viaducto para el paso del futuro metro sobre la SE-30, la carretera de circunvalación de Sevilla, cayó sobre un punto de la vía que registra un tráfico de unos 8500 vehículos por hora. La tragedia pudo ser evitada por un grupo de trabajadores que al escuchar un crujido e intuir que el desplome se iba a producir se lanzaron a la carrera para cortar el tráfico en ambos sentidos, pues la viga acabó ocupando en efecto todos los carriles hábiles de la SE-30.

No pienso hacer ni un solo comentario demagógico acerca del accidente. No vivimos en un mundo ideal. Los seres humanos cometemos errores y los accidentes se producen. Nadie está libre de sufrirlos, como causante o como víctima. Así que cuando un accidente ocurre, lo que procede es atender a las víctimas con prontitud y eficacia (en el caso de que haya víctimas, claro está), investigar las causas, tomar las medidas convenientes para hacer más difícil que el hecho vuelva a repetirse y sancionar las posibles negligencias de acuerdo a lo establecido legalmente.

Lo que resulta por completo indignante es la versión oficial ofrecida por Ferrocarriles Andaluces, la empresa pública dependiente de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía responsable de las obras, versión que el inefable Gaspar Zarrías, Consejero de Presidencia y mano derecha del presidente Chaves, confirmaba todavía un día después de ocurrido el suceso. El jueves por la mañana, el departamento de comunicación de Ferrocarriles Andaluces emitía la siguiente nota:
A última hora de la mañana (de ayer) se han observado movimientos de deslizamiento en una de las vigas que han aconsejado el corte preventivo de la circulación en la mencionada SE-30. A las 14.40 se ha procedido a la caída controlada de la viga sobre la calzada (para evitar posibles daños en la estructura) sin que se hayan producido daños en personas o vehículos. Se ha registrado un inicio de deslizamiento de la segunda viga (adyacente a la viga anterior) para la cual también se han tomado las medidas preventivas oportunas.
La flagrante mentira de este comunicado fue confirmada por todos los medios de prensa que tuvieron la posibilidad de hablar con los trabajadores presentes en el momento del desplome de la viga sobre la carretera, que al conocerlo reaccionaron a carcajada limpia, con una mezcla de indignación, resignación y pitorreo. Hoy, los periódicos del Grupo Joly (al menos, Diario de Sevilla y Málaga Hoy, que son a los que he tenido acceso), y no sé si otros diarios locales también, publican en la sección de Cartas al Director y con el título de Héroe anónimo en la SE-30 la que remite un tal Francisco Rodríguez, que confirma contundentemente la versión de los operarios:

El pasado día 23 me dirigía por la SE-30 en dirección a Cádiz. De repente vi a una persona en medio de la carretera intentando detener el tráfico haciendo señales a los que circulábamos. Me llamó poderosamente la atención, aparte de lo aparatoso de sus gestos, el que se estuviese jugando prácticamente la vida delante de los coches.

Varios automóviles lo esquivaron como pudieron. Yo pude pararme a dos metros escasos de esta persona, cuando se aseguró que estábamos detenidos los tres carriles saltó la mediana y realizó la misma operación con los coches que venían en dirección contraria, es decir sentido Cádiz-Madrid, arriesgándose de la misma forma.

En principio pensé que podría tratarse de un accidente, pero dos minutos después de que se detuviesen los coches en ambas direcciones, a escasos cinco metros de los tres coches que nos encontrábamos en primera fila, una enorme viga caía sobre la carretera.

Sirvan estas líneas para destacar la heroicidad de ese, hasta ahora, anónimo trabajador que se jugó la vida para detener el tráfico y evitó, con toda seguridad, una catástrofe de incalculable dimensión. Mi sincero agradecimiento.

Rogaría a las empresas que integran la UTE que dieran públicamente el nombre de este operario al que le deben la vida un considerable número de personas.

Por otra parte, impresentable la nota de Obras Públicas mencionada en su periódico con lo de "…que han aconsejado el corte preventivo de la circulación…" y " …la caída controlada…". Hay que tener la cara más dura que el hormigón de la viga que se cayó. Que se lo cuenten al que paró el tráfico y a los que estábamos allí. Francisco Rodríguez (Córdoba)

El descaro y la desvergüenza de los dirigentes políticos andaluces no termina ahí, sino que también han querido cargarle el mochuelo del comunicado a las empresas concesionarias de las obras (Dragados, Sacyr y Gea 21), que admiten obviamente un fallo en la colocación de la viga, pero niegan que su caída fuera controlada y rechazan haber ofrecido semejante patraña como explicación.

Desconozco a quién le tocará pagar el pato de este desaguisado, aunque sospecho que no será a Zarrías. Ojalá se cumpla el deseo que Carlos Colón expresa en su columna de hoy en Diario de Sevilla y se produzca en breve la "caída electoral controlada de esta tropa".

Porque Andalucía se merece un gobierno que no le mienta.

25 agosto 2006

Adversus posmodernos (II): Familia

En ocasiones, no molesta el fondo de la cuestión. Lo que cansa es el énfasis permanente, el engolamiento del posmoderno que necesita mostrar cuán liberada está su mente de los prejuicios de la modernidad burguesa y cómo de progre (que no progresista, que eso es otra cosa, algo más seria) puede llegar a ser.

Artículo 17. Protección de la familia
1. Se garantiza la protección social, jurídica y económica de la familia. La ley regulará el acceso a las ayudas públicas para atender a las situaciones de las diversas modalidades de familia existentes según la legislación civil.
¿Qué necesidad había de introducir el sintagma que marco en negritas? Ninguna. Diversas modalidades de familia, cursilada suprema, ha habido siempre. Siempre. Tres y hasta cuatro generaciones reunidas en una misma casa, personas solas, madres (solteras, viudas) con hijos, hermanos adultos, primos... Sin embargo, el posmoderno no se siente cómodo si no pone su marca, si no deja claro que él es más respetuoso que nadie con todas las opciones de convivencia (otra cursilada, que veremos enseguida), si no deja entrever que en realidad el sintagma es un guiño a las parejas formadas por personas del mismo sexo, una forma de lanzarle un escupitajo en el ojo al PP, por oponerse a que esas uniones sean llamadas legalmente "matrimonio". Una estupidez y una torpeza de los populares, desde luego. A mí me parece perfecto que los hombres se casen con los hombres y las mujeres con las mujeres, si así lo desean, que para una sociedad avanzada el "matrimonio" no debería de ser otra cosa que un contrato civil entre dos... El énfasis innecesario es lo que chirría aquí, pues en esta redacción, escondido tras la habitual aura de tolerancia y progresía que cubre cuanto tocan, sólo se oculta un afán partidista y sectario. "[...] situaciones de las familias" sería más que suficiente, pero entonces no serían ellos, los sacerdotes de la nueva realidad, creada a golpe de sintagmas y decretos.

2. Todas las parejas no casadas tienen el derecho a inscribir en un registro público sus opciones de convivencia. Las parejas no casadas inscritas en el registro gozarán de los mismos derechos que las parejas casadas, en el ámbito de competencias de la Comunidad autónoma.
Esto es algo que no entenderé nunca. Tienen los "mismos derechos", pero no las mismas cargas ni obligaciones (por ejemplo, cuando la relación se rompe). ¿Por qué tienen que existir dos tipos de contrato civil para las parejas, uno con derechos y cargas y otro sólo con derechos? Coño, si quieren inscribir su opción de convivencia en un registro público (a lo que hoy nadie obliga), que se casen.

24 agosto 2006

Adversus posmodernos (I): Tipos de violencia

Rastros de la nueva filosofía política posmoderna (la de la “igualdad mediante la ley” y no “ante la ley”) son perfectamente reconocibles en el desarrollo de esta innecesaria y redundante declaración de derechos, impregnándolo todo con su perfume dulzón y pretendidamente progresista. Sigamos algunos:

Una de las ideas más asentadas por la ola posmoderna es la creencia en que existe una tipología de la violencia que merece especial protección por parte de las leyes. La llaman “violencia de género” (ya hemos visto lo que quiere decirse con ello) y consideran que su naturaleza es tan singularmente perversa que merece la cita incluso en los textos constitucionales (o estatutarios), pero sólo como garantía de una especial protección para las mujeres. El presente proyecto de Estatuto andaluz le dedica el artículo 16:
Protección contra la violencia de género
Las mujeres tienen derecho a una especial protección contra la violencia de género.
¿Pero necesitan verdaderamente las mujeres una sobreprotección contra determinado tipo de delitos por razón de su sexo? Hasta fecha reciente, los malos tratos en el ámbito doméstico eran una realidad terrible, no tanto por su extensión como por su carácter de realidad bien conocida, pero oculta entre prejuicios sociales y mentales de todo tipo. La progresiva emancipación de las mujeres de la tutela masculina ha servido tanto para que esa realidad saliera a la luz como para la indiscutible reducción de los abusos y su más consistente tratamiento penal. Pareciera que ahora se tratase de compensar todos los años en los que la violencia en las casas era considerada poco menos que un asunto privado con una legislación especialmente protectora contra las víctimas de estos delitos, y eso no me parece que sea el camino más adecuado para el despliegue de una auténtica justicia. ¿Por qué la “violencia de género” y no la “violencia relacionada con el tráfico de drogas”, la “violencia en fines de semana” o la “violencia entre los conductores de turismos”, por ejemplo? Pero la cosa es aún peor, pues existe una ley estatal que articula las penas en función de los sexos respectivos de la víctima y del delincuente, lo cual es por completo inaceptable. Es ese espíritu el que alienta tras ese “especial” del artículo 16. La justificación que sus defensores ofrecen (son mucho más numerosos los maltratadores de sexo masculino) no me parece pertinente. Si se considera que las víctimas de este tipo de delitos necesitan más protección mediante el recurso a un incremento de las penas, hágase más duro el ordenamiento jurídico en estos casos (a mí me parece razonable el endurecimiento general del código penal), pero sin discriminación sexual ninguna; como son más los maltratadores que las maltratadoras, los hombres acabarán siendo más castigados que las mujeres, como ya lo son, por otro lado, como puede comprobar cualquiera con una simple mirada al listado de los residentes en las cárceles.

Los niños constituyen, en cambio, un grupo que, por sus características específicas (que son universales y objetivas), sí merecen una especial protección, y ésta está recogida de modo genérico en todos los códigos legales, lo cual a mí me parece suficiente. Pero puestos a reconocer una protección específica a las víctimas de los delitos cometidos en el ámbito doméstico, deberían de ser los niños, sobre todo los menores de doce años, atrapados e indefensos en más ocasiones de lo aceptable en auténticas prisiones biológicas, sus exclusivos destinatarios. Pues aquí ni sombra. Es que los menores tienen un tratamiento individualizado y especial en el artículo 18, se nos dirá. Claro. De forma genérica. Más que suficiente para una norma básica. Lo que sobra es el artículo 16. O mejor, el Título I completo (y el Preámbulo y... y...)

21 agosto 2006

Menores de edad / Mayores de qué

Decíamos ayer que los eufemismos son términos sustitutivos de aquellos que el hablante entiende inadecuados en determinados contextos por resultar despectivos o de mal gusto. Su empleo es universal y necesario, pero el posmodernismo leguleyo de nuestros días ha hecho de su empleo nada menos que materia de imposición legal (lenguaje no sexista obligatorio como disparate más visible, con inspectores incluidos recorriendo colegios e institutos en busca de profesores desalmados que dicen y escriben alumnos cuando deberían decir y escribir alumnos y alumnas o alumnado). Pero además de ese tipo de eufemismos contra el mal gusto hay otros que se dirigen a denominar a ciertos grupos de individuos que, por una u otra razón, tienen características especiales, que los hacen supuestamente diferentes a la mayoría (homosexuales, ciegos, cojos, viejos...). Se trataría de evitar referirnos a ellos con expresiones que puedan resultarles hirientes, noble objetivo siempre que se produzca mediante la evolución normal del idioma. Y por supuesto que esto tampoco es nuevo. Aún recuerdo (andaría yo por 6º de EGB) cuando un maestro nos explicaba que en el boletín de calificaciones se había sustituido la denominación de Deficiente y Muy Deficiente por la de Insuficiente, ya que las dos primeras podían resultar insultantes. Nos reímos mucho en clase aquel día.

Especialmente desafortunadas son todas las formas que se han buscado para llamar a los viejos. A mí, 'viejo' me parece una palabra preciosa, sin matiz despectivo alguno. Su etimología tampoco es sospechosa, pues procede de 'vetulus' ("de cierta edad, algo viejo") a través de la forma vulgar 'veclus', por lo que ha estado indefectiblemente unida siempre a las personas y no a las cosas. En este sentido prefiero 'viejo' a 'anciano' (de 'antianus', derivado del adverbio 'ante'), que no tiene en su etimología la marca de la persona. En cualquier caso, ambas son preferibles a la cursilada de la "tercera edad" con que nos atormenta la Constitución española del 78 y a los "mayores" que se saca de la manga el proyecto de Estatuto andaluz. Si la expresión "menores" tiene la ventaja de que contamos con un límite temporal preciso (los 18 años de edad) para delimitar el grupo de personas al que nos referimos, y por ello pienso que su uso es pertinente, la expresión "mayores" es, por lo que hace al sentido temporal, tan ambigua como "viejos" o "ancianos" (o más, pues a "menores de edad" parece corresponder la expresión paralela "mayores de edad") y expresivamente resulta infinitamente más inexacta, inapropiada y ridícula. O sea, digna de este proyecto.

18 agosto 2006

Eufemismos de ayer y de hoy

Nada más lejos de nuestra intención que emplear los recursos barriobajeros tan habituales entre nuestros políticos, esos que consisten en adjudicar al rival lo que jamás éste hizo o dijo. Es evidente que el eufemismo no ha nacido con los posmodernos y los códigos de lenguaje no sexista. Se usa desde siempre como fórmula de convivencia razonable. Porque los idiomas están en permanente mutación y cambio, aunque, contra lo que piensa la Presidenta del Parlamento Andaluz, no evolucionan forzados por decretos o directivas políticas, sino como consecuencia de los usos que, por complejos mecanismos, van determinando los hablantes. Así, hay palabras que dejan de usarse y en su lugar surgen otras nuevas, como hay las que varían de significado, toman matices jamás empleados o enfatizan determinados sentidos frente a otros. Términos en origen inocentes pueden adquirir una gran carga peyorativa o de mal gusto, que provocan que su uso sea visto por el hablante como inconveniente, al menos en determinados contextos. Porque en el idioma existen también registros diferentes. No hablamos como escribimos y no nos expresamos igual cuando estamos tomando unas cervezas con unos amigos que cuando damos una conferencia en el Ateneo, cuando vamos a una tienda en la que nunca antes habíamos entrado que cuando nos dirigimos a nuestro frutero de toda la vida, cuando saludamos al nuevo jefe de la oficina que cuando le damos un achuchón a nuestro hijo pequeño. Es evidente que en el lenguaje oficial (y más aún en el jurídico) no puede hablarse, por ejemplo, de "maricones" o de "subnormales", aunque ambos sean términos de uso común y que en algunos contextos no contienen en absoluto intenciones vejatorias. Pero es que lo de los eufemismos posmodernos que tan bien recogen las leyes más recientes es demasié y responde a motivaciones que se me escapan por completo. Desde el "segmento de ocio" por "recreo" a lo de las "personas de movilidad reducida" por "paralítico" o "minusválido" (que ya era eufemismo de "inválido"), a veces me pregunto cuál es el procedimiento que siguen nuestros próceres y nuestras próceras para esta destilación del lenguaje. ¿Se reúnen todos y todas en torno a una mesa y empiezan una sesión de tormenta de ideas (o mejor Brainstorming, que suena más cool)? Dicen los que entienden que para que el Brainstorming funcione lo mejor es acompañarlo de productos destilados (a ser posible, no por DYC). Por los resultados, lo parece.

Hay un caso sangrante, que no sé muy bien si entra en la categoría eufemística más clásica, pero que el Título I del Estatuto repite hasta en cuatro ocasiones. Es la confusión de "sexo" por "género". No bastó que la Real Academia Española de la Lengua emitiera un detallado informe sobre el particular, en el que se afirmaba algo tan obvio como esto:
Para designar la condición orgánica, biológica, por la cual los seres vivos son masculinos o femeninos, debe emplearse el término sexo: Las personas de sexo femenino adoptaban una conducta diferente. Es decir, las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género). En español no existe tradición de uso de la palabra género como sinónimo de sexo.
Los políticos españoles se lo pasaron por el forro de sus caprichos, pues como bien dijo en su momento doña María del Mar Moreno qué podía esperarse de una institución carca, que en pleno siglo XXI forman treinta siete hombres y sólo tres mujeres, qué podía esperarse sino el que llevaran la contraria a los representantes del pueblo. Pues aquí lo tenemos:

Artículo 15. Igualdad de género
Artículo 16. Protección contra la violencia de género
Las mujeres tienen derecho a una especial protección contra la violencia de género.
Artículo 35. Orientación sexual
Toda persona tiene derecho a que se respete su orientación sexual y su identidad de género.

Para otro momento dejaremos el fondo del asunto, como ese especial del artículo 16, pero por qué "orientación sexual" en el 35 y no "de género". Por el artículo 16 uno interpreta que hay que proteger a las mujeres cuando en medio de la interesante lectura de Madame Bovary los masculinos se líen a tortazo limpio con los femeninos (un "los" le mete el dedo en el ojo a un "las", un "caballo" se come una "caballa" y así). Admirable la sensibilidad de nuestro legislador para con nuestras señoras, tan impresionables ellas siempre. Por el artículo 35 interpretamos que los andaluces tenemos derecho a ser reconocidos como "el manolo" o "la manolo", "la nati" o "el nati", "el yosua" o "la yosua", "la chelo" o "el chelo", a conveniencia. Semejante avance social quedará sin duda registrado en los anales (va sin retranca) de la humanidad.

17 agosto 2006

Los derechos tras el fin de la modernidad

El Título I del Estatuto (Derechos sociales, deberes y políticas públicas; cuatro capítulos, artículos 12 a 40 bis) viene a ser un remedo de su correspondiente catalán y es por completo innecesario. La Constitución Española de 1978 contiene ya una declaración de derechos lo suficientemente prolija y detallada como para que se vengan ahora con estas milongas autonómicamente embozadas. El artículo 13 reconoce:
Ninguno de los derechos o principios contemplados en este Título puede ser interpretado, desarrollado o aplicado de modo que se limiten o reduzcan derechos o principios reconocidos por la Constitución o por los tratados y convenios internacionales ratificados por España.
Así que, nos dicen los responsables y responsablas, de lo que se trata es de ampliar derechos. Y aquí se espera que el público emita, solidariamente unido, un oh de admiración que alcance a la Estación Espacial Internacional, qué magnánimos son nuestros próceres que nos dan más derechos de los que tenemos. ¿Más? ¿Pero hay más? ¿Alguien nota que le falte algo? ¿Es que hay algo sustancialmente distinto en esta declaración con respecto a la de la Constitución? ¿Es que la Constitución no protege a los menores, los mayores y las mujeres, es que no garantiza la prestación sanitaria ni la educación, es que no dispone la posibilidad de que la Justicia sea gratuita, es que no se compromete a impulsar las buenas prácticas administrativas, es que no reconoce la participación política, es que no combate cualquier forma de discriminación? Ampliar derechos, dicen, y a lo mejor se creen que eso es lo que hacen con el artículo 20:

1. Se garantiza a todas las personas el derecho a vivir dignamente el proceso de su muerte.
2. Se reconoce el derecho a declarar la voluntad vital anticipada que deberá respetarse, en los términos que establezca la ley.

Pero por favor... 1 es tan general que no hay un sólo principio constitucional que lo desmienta o que vaya en contra de él. 2 ya existe, en los términos que establece la ley, coño, claro. Pero sin embargo ellos y ellas (los que piensan por nosotros y por nosotras) sienten que hay derechos que no tienen, que no tenemos, que es imposible que una Constitución elaborada justo en el fin de la modernidad abarque las cruciales innovaciones que el pensamiento posmoderno lleva un par de décadas elaborando. Es el lenguaje, estúpido. Pues claro. No son los derechos, es la forma de enunciarlos, que el lenguaje "como no es una ciencia, se puede cambiar" (la inefable María del Mar Moreno, a la sazón Presidenta del Parlamento de Andalucía, dixit). El lenguaje, con su capacidad para reblandecer y reprogramar las neuronas aún tiernas de los niños, esos que Papá Estado y Mamá Autonomía acunan maternales y miríficos desde la cuna a la tumba. El lenguaje. Tan fofo (y tan fofó) él. Le echaremos un vistazo...

[P. S. Acabo de descubrir que en agosto los sevillanos que no vacacionamos (y por una vez la distinción de género resulta pertinente) no tenemos derecho a peluquero... ¿Me lo incluyen en el Título I, porfavó?]

11 agosto 2006

A la sombra del Padre

La Fundación Blas Infante terminó por fin (y sin dinero público, dicen, ejem ejem, la subvención que reciben de la Junta debe de ir al capítulo de gastos de representación) su bonito monumento al Padre de la Patria en el punto kilométrico señalado por el calendario martirológico andalucista. Ayer estuvieron Chaves, Arenas, Valderas y Álvarez en la inauguración, un acto sencillo y muy emotivo ante unas 200 personas (aproximadamente unas 2 milésimas porcentuales del desnaturalizado y desagradecido pueblo andaluz, no es mala la proporción), que exhibieron banderas republicanas e independentistas, dieron gritos en favor de Hizbulah y en contra de Israel y abuchearon repetidamente a Manolo por traidor y vendido al españolismo. Todo eso mientras los vehículos circulaban a toda pastilla y sin respeto ninguno hacia la Avenida de Kansas City, con su indio, sus polígonos y su estación de tren, maruja, qué pasa ahí, un accidente tiene que ser, porque se ve policía... Impertérritos, los líderes de la Patria se dedicaron a la búsqueda del consenso estatutario, allí, a la sombra del Padre herido. Ofrece el Presidente a PP y PA siete puntos de discusión, fijación cabalística con el número la suya, pero eso sí, el preámbulo ni tocarlo. Yo creo que lo pueden conseguir, y así el monstruito nacerá con cinco padres, don Blas, don Manolo, don Javier, don Diego y don Julián. Que al fin y al cabo el cinco es también un número mágico. Cinco son las elecciones que ha ganado ya don Manolo. ¿Se cumplirá la plaga bíblica y llegará hasta 7?

10 agosto 2006

El redactor de preámbulos

Como ya insinuamos en otro momento, la España plural ha generado un tipo de político-intelectual (es una forma de hablar) nuevo: el redactor de preámbulos. Desconozco qué epígrafe le aplicarán en el IAE ni si lo reconocerá la Seguridad Social, pero existir, existe. Como un tsunami ha actuado el casi-estado del mega-estatuto casi-constitución de Cataluña. Los andaluces y andaluzas de Chaveslandia fuimos los primeros afectados por la ola gigante, que también ha llegado hasta las Canarias.

El recién aprobado preámbulo de la recién aprobada propuesta de reforma del Estatuto de Canarias es de las cosas más grotescas y divertidas que he leído en tiempos. Empieza así:
El extremo occidental del Orbis terrae de la Antigüedad romana recibió el nombre de Canarias insulas. Pero su población protohistórica de origen norteafricano no conoció la obra civilizadora de Roma ni ningún otro contacto externo hasta mediados del siglo XIV, cuando la Europa del primer Renacimiento descubrió las Islas y en los indígenas su pasado gentil más remoto. El modelo socioeconómico e institucional acordado con la Corona de Castilla fue un factor esencial en el desenvolvimiento de la historia del Archipiélago.
Y sigue luego con su pseudoclase de pseudohistoria hasta el presente. Tras el intento semifallido del gobierno Zapatero con la ley de la memoria histórica, Orwell reaparece en la política española. Se nota que el escritor inglés debe de figurar en el temario de los aspirantes a redactores de preámbulos. La historia por decreto. Pero es que el primer párrafo está tan cargado de sutilezas que es para echarle de comer aparte. ¡Los tipos se sienten orgullosos de que a las Canarias no llegase la historia ni la civilización hasta el siglo XIV! Y te lo ponen, en la primera línea escrita de su Estatuto, como seña inequívoca de identidad. Oigan, que aquí hasta antes de ayer fuimos unos bárbaros, no se confundan. Los protohistóricos habrá que llamar a los canarios a partir de ahora. Pero lo más divertido lo reservan para el final: "El modelo socioecómico e institucional acordado...", dicen. Acordado. Y se quedan tan anchos. Hay que imaginarse a los conquistadores acordando con los guanches el modelo de explotación económica de las islas. Pues bien. Este texto pasará, acaso con leves modificaciones, todos los filtros parlamentarios y legales. Y será votado en referéndum. Y será aprobado. Y el redactor de preámbulos sonreirá beatífico, y descansará.

Y como nobleza obliga, y en su momento dije que el PP votaría un estatuto andaluz muy parecido al presentado por el PSOE y sus asociados, ahora tengo que reconocer que el PP canario se ha opuesto rotundamente a este preámbulo, afirmando, entre otras cosas, que el anterior Estatuto canario no tenía preámbulo, y que este tampoco lo necesita para nada. Ilusos. ¿Y qué harían a partir de ahora con el presupuesto destinado al Cuerpo de Redactores de Preámbulos? ¿Invertirlo en La Mareta? Bueno, mejor no damos ideas...

02 agosto 2006

Mi vida como Hamlet

Algo huele a podrido en el régimen. Y pareciera que, por contradecir aquel relato magistral de Jorge Zalamea, sea precisamente Su Excelencia el único que no se apercibiese del hedor que va dejando la descomposición del poder, cuando éste se ejerce de forma ininterrumpida durante décadas. Como si los lacayos más cercanos a Su Excelencia trataran de aislar la peste que asciende desde los círculos inferiores de la administración. Sólo así parece entenderse la desvergüenza inconmensurable de los dirigentes del PSOE que exigen ahora disculpas por las absoluciones del caso Ollero. Difícil resulta encontrar precedentes conocidos. Ayer y hoy, Javier Caraballo ha sentado ya cátedra sobre el asunto, y esta misma mañana Ignacio Camacho lo acompaña desde el diario ABC con un artículo igualmente claro y revelador.

Amigos como son de los mitos (el texto del proyecto de Estatuto como sublime e irrefutable prueba), la imprescindible dimensión escatológica con la que éstos se presentan ante el pueblo, se les ha tornado a Su Excelecencia y sus lacayos en pura podredumbre. Es decir, la escatología, aprovechando la cintura de la semántica castellana, en su sentido más popular y hamletiano.

01 agosto 2006

Mis minolles

Por una disposición transitoria, el recién aprobado nuevo Estatuto de Cataluña recoge que la inversión del Estado en Cataluña durante los próximos siete años no podrá ser nunca inferior al PIB producido por la Comunidad Autónoma (desconocemos si la elección del septenio como período tiene algo que ver con las plagas bíblicas, pero podría ser). Y todo ello para compensar una supuesta falta de inversión en infraestructuras catalanas por parte del Estado en los últimos años. Dicho en plata, la misma deuda histórica que reclaman prácticamente todas las comunidades autónomas. Los catalanes ya la tienen, reflejada nada menos que en su Estatuto.

Curioso esto de la deuda histórica. Deuda histórica es que yo decido lo que el Estado me tiene que dar en función de mis necesidades y todo lo que no sea darme eso es deuda que voy anotando en una libretita, de modo tal que si juntamos las libretitas de todas las comunidades, el resultado de sumar sus anotaciones nos dará una cantidad fabulosa, de la que realmente nunca dispuso el Estado. "El resultado de una suma será siempre la adicción de sus sumandos multiplicada por dos" (nueva regla matemática de la España plural). Y a esto algunos lo llaman mantener mecanismos de solidaridad.

Esta reducción drástica de la función política que corresponde al Gobierno de la nación española, cual es la distribución de los recursos recaudados anualmente en función de las necesidades, parece que debe ser saludada con entusiasmo por su perfecto encaje constitucional, como nos explica hoy el bumerán de El País. Hoy ya sabemos que pase lo que pase, Cataluña tendrá su pasta, y a otra cosa. Da lo mismo que las Canarias se hundan en el Atlántico (y esto no es ciencia ficción, se sabe que ocurrirá, sólo falta ponerle fecha), que unas inundaciones arrasen la costa levantina o que un grupo terrorista haga estallar una bomba nuclear en Cáceres, los catalanes tienen reconocida por ley su pasta. Y ya se sabe que ley es ley.

Hábiles como siempre, los rectores de la política andaluza pensaron que nosotros no íbamos a ser menos (si Cataluña es algo, Andalucía será por lo menos una vez y media lo mismo que sea Cataluña: esta regla aparece grabada, como es bien sabido, en un bronce hallado en las inmediaciones del cerro del Carambolo, donde nuestros padres), pero como reclamar inversiones en función del PIB no parecía demasiado ventajoso, cavilaron durante un tiempo, para llegar a la conclusión que lo que teníamos más que nadie en España era población: así que según el Estatuto el Estado deberá invertir en Andalucía en función del número de habitantes. Sencillo, ¿verdad? Todavía les queda por explicar de dónde piensan sacar el dinero si cada comunidad presenta un plan de financiación en el que se recoja el procedimiento que más le favorezca. Es de suponer que Madrid y Baleares pedirán a cuenta de la renta per cápita, y no me extrañaría que Teruel lo hiciera por hectárea desocupada y Lugo en función de los metros de muralla... Esta es la España plural, solidaria y de diseño que se nos anuncia. Un auténtico bumerán, éste sí que sí.

Pero a los propuestas de financiación del chavismo y sus adláteres (izquierdunidos, que, aparte de como mamporreros de los nacionalistas, pocas funciones desempeñan ya) les faltaba una última vuelta de tuerca, un postrero ajuste para que resplandeciera diáfano su génesis y su sentido último. Dice ahora Chaves que el cómputo de la población como medida para la financiación deberá ser limitado a siete u ocho años (la plaga bíblica, tal cual y más uno, otra vez), y nos preguntamos que de dónde habrá sacado el honorable Presidente esa cifra de años y que si no habrá sido influido por los recientes descubrimientos en torno al bronce del Carambolo (lo que Cataluña sea, etc., etc.) y que si nos hemos vuelto verdaderamente todos esquizofrénicos y más esquizofrénicos. Porque lo que se intuye en la política de la oposición es un ataque de cuernos, lo que de verdad se intuye es que, aparte detalles nimios, casi simbólicos (que si realidad nacional o que si écheme para allá esas competencias), el PP firmaría íntegro este bodrio de proyecto, con sus ciudades construidas en clave humana y su vertebración fluvial en torno a la exclusividad del flamenco... Y ya vale.

31 julio 2006

Artículo 11: Identidades asesinas

Los poderes públicos de Andalucía promoverán el desarrollo de una conciencia ciudadana y democrática plena, fundamentada en los valores constitucionales y en los principios y objetivos establecidos en este Estatuto como señas de identidad propias de la Comunidad Autónoma. Con esta finalidad se adoptarán las medidas precisas para la enseñanza y el conocimiento de la Constitución y el Estatuto de Autonomía.

Decíamos ayer que la obsesión del nacionalismo rampante por las identidades puede conducir a los crímenes más horrendos, sobre los que, por bien conocidos, no vale la pena insistir ahora, pero no sin dejar de pasar antes por el ridículo, que le coge justo al lado. Promoción de identidades colectivas y ridículo están unidos por una visible y sólida línea lógica, como la que traza este artículo tramposo y absurdo como él solo. Claro que promover los valores democráticos y el conocimiento del marco legal debe de ser preocupación fundamental del Poder, pero hacer de los "valores constitucionales" y "de los principios y objetivos del Estatuto" señas de identidad propias de los andaluces es una de las majaderías más antológicas que uno pueda recordar. ¿Se nos quiere decir que la interiorización de los objetivos trazados en este estatuto nos hará más andaluces?, ¿se pretende afirmar que lo que nos distingue de los demás son los valores constitucionales (!!!!)? Pero cómo es eso posible. Se supone que la identidad es lo que ya tenemos y nos hace ser como somos. ¿No es esto en el fondo una confesión de parte de que no existe nada parecido a una identidad andaluza y nuestros políticos se esfuerzan en proporcionarnos una? ¿A qué juegan?

Por supuesto, la realidad es siempre infinitamente más compleja que la que pretenden moldear a su gusto estos ingenieros sociales de pacotilla. La cuestión de la identidad personal es ya suficientemente enrevesada como para que nos quieran imponer por decreto cuál debe de ser nuestra identidad como miembros de una comunidad política (que si no eres católico eres un mal español, si quieres que el Barça pierda hasta cuando juega con el Aarhus eres un pésimo catalán y si detestas a Camarón eres una peste de andaluz). Decía Amin Maalouf en un libro publicado hace ya algunos años que constantemente tenía que estar respondiendo a cuestiones del tipo: "¿Se siente usted más libanés o francés?", y cuando respondía que "ambas cosas", lo normal era que el interlocutor insistiera: "Sí, pero en el fondo, ¿qué es lo que se siente?". Y al respecto dice Maalouf:

Durante mucho tiempo esa insistente pregunta me hacía sonreír. Ya no, pues me parece que revela una visión de los seres humanos que está muy extendida y que a mi juicio es peligrosa. Cuando me preguntan qué soy "en lo más hondo de mí mismo", están suponiendo que "en el fondo" de cada persona hay sólo una pertenencia que importe, su "verdad profunda" de alguna manera, su "esencia", que está determinada para siempre desde el nacimiento y que no se va a modificar nunca; como si lo demás, todo lo demás –su trayectoria de hombre libre, las convicciones que ha ido adquiriendo, sus preferencias, su sensibilidad personal, sus afinidades, su vida en suma–, no contara para nada. Y cuando a nuestros contemporáneos se los incita a que "afirmen su identidad", como se hace hoy tan a menudo, lo que se les está diciendo es que rescaten del fondo de sí mismos esa supuesta pertenencia fundamental, que suele ser la pertenencia a una religión, una nación, una raza o una etnia, y que la enarbolen con orgullo frente a los demás.

El proyecto de Estatuto andaluz lleva hasta el extremo del ridículo esta pretensión de afirmar la identidad para enarbolarla frente al otro, porque cuando los que lo han redactado la buscan (la identidad andaluza) caen en tal cúmulo de dificultades y contradicciones que en medio del delirio y el marasmo terminan escribiendo cosas como ésta, que los valores constitucionales y los objetivos del Estatuto que ellos mismos redactan (pueden volver a leerse en los artículos precedentes a éste, es digno de hacerse) son señas de identidad propias, las que, junto a otras, debe suponerse, nos singularizan como andaluces del resto de habitantes del planeta. Pobres.

13 julio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (y VI)

16º La participación ciudadana en la elaboración, prestación y evaluación de las políticas públicas, así como la participación individual y asociada en los ámbitos cívico, social, cultural, económico y político, en aras de una democracia social avanzada y participativa.
Cuánta hueca palabrería... Y qué solemnes y cursis se ponen los padres de la Patria, dios. La esencia de las sociedades libres es que las hacen los ciudadanos y no los políticos, sí. Pero necesitan decirlo, por si no lo teníamos claro. Y esa manía de poner adjetivos a la democracia... (lo de "social" es de traca. El ser humano es un animal social, así que si va por ahí es innecesario decirlo... La cosa está en que no va por ahí)
17º El diálogo y la concertación social, reconociendo la función relevante que para ello cumplen las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Andalucía.
Más representativas, no, hombre, todas.
18º La promoción de las condiciones necesarias para la plena integración de las minorías y, en especial, de la comunidad gitana para su plena incorporación social.
¿Pero esto no lo habían dicho ya?

19º El fomento de la cultura de la paz y el diálogo entre los pueblos.

20º La cooperación internacional con el objetivo de contribuir al desarrollo solidario de los pueblos.

Vale.

Leyendo detenidamente los objetivos que propugna el Estatuto, uno no puede menos que asombrarse por esta retórica inútil y fofa, que se aprobará de todos modos, ya que en lo básico todos los partidos firmarían algo así (ya existe algo parecido en el Estatuto vigente). Y yo no sé para qué sirve, de verdad que no. No entiendo por qué una norma legal que en teoría debe de servir para deslindar competencias y definir formas de organización administativa tiene que meterse en las aspiraciones (no sólo colectivas) de los ciudadanos. Aunque algunos partidos se encuentran con esto el programa electoral ya medio hecho, eso sí. Objetivos de papel.

08 julio 2006

Una entrevista con Jon Juaristi

En una entrevista que publica la revisa Letras Libres en su número de junio pasado, Jon Juaristi hace, con la lucidez acostumbrada, un excepcional análisis del camino recorrido por el nacionalismo vasco desde su nacimiento, vinculado al carlismo y el más crudo españolismo tradicionalista (Dios, Patria, Rey), hasta la actualidad. Como ya comentamos por aquí en su momento al referirnos a La materia de Andalucía tan magníficamente diseccionada por Enrique Baltanás, la vinculación del origen del nacionalismo que nos asuela con la literatura romántica se da también en el caso vasco, en el que el antiliberalismo, el temor a la democracia y a la modernidad se constata de forma especialmente clara. Como en el nacionalismo vasco, también en el nacionalismo andaluz hay una vinculación muy estrecha con la esencia de lo español. Si en el caso vasco esa relación se sustancia a través del tradicionalismo político más reaccionario, en el andaluz la sinécdoque se funda en el folclore. Y, aunque de forma difusa, el camino seguido por el nacionalismo andaluz tiene preocupantes notas de convergencia con el vasco. Del españolismo más racial al antiespañolismo más crudo (que hoy expresan por ejemplo grupos tan delirantes como Nación andaluza) los pasos se van dando uno tras otro. En Andalucía no tenemos (de momento) una lengua propia que pueda actuar como amalgama y revulsivo nacional de carácter sentimental y fácilmente manipulable, pero sí están los agravios históricos y las señas de identidad que tan finamente (es un decir) se encarga de hilar el proyecto de Estatuto y que en las manos adecuadas no tardaría en convertir el milenario solar andaluz del mestizaje y el encuentro en un hostil territorio de boinas encasquetadas y goma-2. Ya se encargarían los descarriados de activar los detonadores.

06 julio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (V)

13º La cohesión social, mediante un eficaz sistema de bienestar público, con especial atención a los colectivos y zonas más desfavorecidos social y económicamente, para facilitar su integración plena en la sociedad andaluza, propiciando así la superación de la exclusión social.

14º La especial atención a las personas en situación de dependencia.

14º bis. La integración social, económica y laboral de las personas con discapacidad.

14º ter. La integración social, económica, laboral y cultural de los inmigrantes en Andalucía.

Se me abren las carnes con los cultismos (bis y ¡¡ter!!, ¡coño!) . Lo que no entiendo es el para qué. ¿No les bastaba con un punto y seguido? ¿O con otro número? ¿Juegan a la cábala? ¿O es que ya desde el principio querían dejar bien claro que no es lo mismo un cojo (andaluz de pura cepa, se supone) que un moro? Hay además en todo esto algo que me intriga y, a la vez, me aterra. Es lo de la cultura. Entendida desde los valores democráticos de la civilización occidental no es que me parezca oportuno conseguir la "integración" de los inmigrantes, es que me parece básico e imprescindible. Pero entonces, ¿para qué tanta farra con lo del multitodo? Y (lo aterrador), ¿la integración cultural pasa por el rebujito y los tacones, el "dojjermana" de los trenes, la casa de la diputación en el Rocío y la exclusividad sobre el flamenco?

15º La expresión del pluralismo político, social y cultural de Andalucía a través de todos los medios de comunicación.

¡¡La gallina!! ¿Entonces qué hacemos con Canal Sur, Manolo, qué hacemos con Canal Sur y con Tom Martín tin tin?

03 julio 2006

Las autonosuyas

El jueves pasado por la noche, en un canal fascista que se dedica a poner sólo cine español (¡y la mayor parte de las películas son anteriores a 1976, figúrense!), estuve viendo Las autonosuyas, película de otro fascista, Rafael Gil (que no paró de hacer cine durante el franquismo, dense cuenta), basada en la novela de un fascista elevado al cubo, Fernando Vizcaíno Casas. Y reconozco que me descojoné. Es que los clavan. A los amos del corralito autonómico. Los clavan. Lean, lean en la reseñita que enlazo con el nombre del novelista la reacción del gobierno nacionalista vasco en 1983 y entenderán, como yo, que esta película debería de ser de proyección obligatoria en todos los cines de verano de España.

29 junio 2006

Quién hace el ridículo

El Consejo de Gobierno Andaluz difundió hace unos días una nota ante la proximidad del Debate sobre el Estado de la Comunidad en la que al final, entre el oropel de sus vergüenzas, refulge este párrafo impagable:

El Gobierno andaluz respeta escrupulosamente la mayor amplitud del debate democrático en todos los órdenes y es plenamente consciente de que la discrepancia es consustancial al mismo, pero no permanecerá impasible ante los intentos de trivializar, deslegitimar o incluso ridiculizar a los andaluces, falseando o manipulando sus razonables aspiraciones recogidas en el proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía.
No, hombre, no, pero qué coño os habéis creído. Aquí nadie se ríe de los andaluces (yo soy andaluz), nos reímos de vosotros, de vuestro proyecto antediluviano, de vuestras mentiras y de vuestras delirantes y megalómanas aspiraciones de nuevos ricos y de parásitos, más ridículas que el flequillo de Anasagasti.

Nos reímos por no llorar.

27 junio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (IV)

8º La convergencia con el resto del Estado y de la Unión Europea, promoviendo y manteniendo las necesarias relaciones de colaboración con el Estado y las demás Comunidades y Ciudades Autónomas, y propiciando la defensa de los intereses andaluces ante la Unión Europea.
Bueno, vale, las necesarias, pero ni una más.

9º La realización de un eficaz sistema de comunicaciones que potencie los intercambios humanos, culturales y económicos.
Los "intercambios [de] humanos" quiere decir, salvo que la cultura y la economía que se quieran potenciar sean las de los macacos de Gibraltar.

10º El desarrollo industrial y tecnológico basado en la innovación, la investigación científica, las iniciativas emprendedoras públicas y privadas, la suficiencia energética y la evaluación de la calidad, como fundamento del crecimiento armónico de Andalucía.
No entiendo que tiene que ver el crecimiento armónico con todo lo anterior. Y lo de la "suficiencia energética" es algo que me resulta por completo inaprehensible (¿los molinos de Tarifa nos la van a garantizar?, ¿cómo se hace de Andalucía una tierra autosuficiente en materia energética?, ¿con las inversiones en investigación científica, que son algo así como el 2% de las de algunas universidades americanas?). Aunque bien podría ser un reflejo de las consignas del nacionalismo catalán. Pediremos entonces alguna opita. Que no se olvide incluirlo en el próximo programa electoral.

11º La incorporación del pueblo andaluz a la sociedad del conocimiento.
Pues nada, que se incorpore el pueblo, pero que lo haga despacito, que hay alto riesgo de sufrir mareos.

12º La modernización, la planificación y el desarrollo integral del medio rural en el marco de una política de reforma agraria, favorecedora del crecimiento, el pleno empleo, el desarrollo de las estructuras agrarias y la corrección de los equilibrios territoriales, en el marco de la política agraria comunitaria y que impulse la competitividad de nuestra agricultura en el ámbito europeo e internacional.
¿Pero quién es el ágrafo que ha parido esta frase? Es lo que pasa cuando se mezclan las copulativas con las subordinadas, que por lo menos hay que saber escribir. El apartado es desde luego para enmarcar, partiendo de que determina por ley que las políticas relacionadas con el "medio rural" (se nota que les gusta la expresión) tendrán que contemplar la "planificación" y la "reforma agraria", conceptos que tienen una carga ideológica lo suficientemente significativa como para pensar que si no pretendieran perpetuarse en el poder a nadie podría habérsele ocurrido incluir algo así en un texto estatutario. Ni se les pasa por la cabeza que puedan ganar unas elecciones individuos que no crean necesaria ningún tipo de "reforma agraria" (sea eso lo que sea). El PRI como modelo. Luego está lo del "desarrollo de las estructuras agrarias" (me lo expliquen). Y lo de la corrección de los "equilibrios territoriales", que es definitivamente de traca. Será desequilibrios, digo yo. Al final cambia al plural mayestático. "Nuestra agricultura", dice, y así se sienten competitivos.

22 junio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (III)

6º La mejora de la calidad de vida de los andaluces mediante la protección de la naturaleza y del medio ambiente, la adecuada gestión del agua y la solidaridad interterritorial en su uso y distribución, junto con el desarrollo de los equipamientos sociales, educativos, culturales y sanitarios, así como la dotación de infraestructuras modernas.
No deja de resultar curioso que la mejora de la calidad de vida empiece por una mención al "medio ambiente", que no digo yo que no existan motivos para hacerlo así, pero resulta revelador de la posición desde la que se ha elaborado este documento, lo más granado de la corrección política boli y goma en ristre.
7º La consecución de la cohesión territorial, la solidaridad y la convergencia entre los diversos territorios de Andalucía, como forma de superación de los desequilibrios económicos, sociales y culturales y de equiparación de la riqueza y el bienestar entre todos los ciudadanos, especialmente los que habitan en el medio rural
Sobrenadando la penosa redacción, se detectan aquí dos joyas por entero deslumbrantes: una, esa "equiparación de la riqueza" entre todos los ciudadanos, que abre apasionantes perspectivas para la práctica política; dos, la mención específica al medio rural (mención sintácticamente incomprensible, si se sabe algo de castellano) que pone al descubierto todos los prejuicios y los tópicos sobre los que se ha elaborado esta cosa. ¿De verdad los habitantes de El Ejido, Lepe, Almuñécar, Andújar o Tomares necesitan atención específica para equipararse en niveles de riqueza y bienestar con los de los medios urbanos? Pues lo siento por ellos. Para que ganen unos, siempre tienen que perder otros, qué le vamos a hacer.

21 junio 2006

Un texto de Agustín García Calvo

De pronto, en una obra de Agustín García Calvo (¿Qué es lo qué pasa?), que globalmente no comparto en absoluto, encuentro perfectamente descrita la intuición que siempre he tenido de por qué quienes ostentan el poder tratan de evitar el manejo de la realidad tal cual es, difusa, compleja, de difícil reducción y ordenación en compartimentos estancos, por qué desde el poder se busca comprimirlo todo en fórmulas concretas y perfectamente categorizadas que hagan a los individuos sujetos sumisos, moldeables y controlables: si eres mujer, como mujer que eres, te corresponden tales derechos extras y tales privilegios, ¿te vas a quejar encima?; si eres andaluz, como andaluz que eres, esta es tu identidad, ya ves que estamos en todo, no te preocupes; si eres jornalero, como jornalero que eres, esta es tu forma de pensar y este es tu voto, el día de la liberación está cercano, tú firma, cobra y calla, etc., etc., ad nauseam. Y yo les digo: NO. Tan fuerte y rotundamente como pueda. NO. El texto es este:

Era siempre molesto y dificultoso para el Poder; para el cumplimiento de su meta y su ideal, el tener que andar manejando vidas de gente vagas y difusas, siempre plagadas de ocurrencias impertinentes, de indecisiones y de dudas, asomos desde lo sub-consciente de resabios de pueblo indefinido: pero, si las vidas se convierten en futuros, esto es, en muerte, y las poblaciones se reducen a conjuntos, idealmente cerrados, en que cada átomo esté seguro de sí mismo, sepa quién es y dónde está, entonces ya todo se vuelve tratable y computable, una labor sin más complicaciones que las que puede resolver un buen ordenador. Así el Aparato mismo viene a dar razón a la locución con que solemos designar la función del Estado-Capital: administración de muerte.

La muerte del individuo, sí. El Estatuto catalán, tan entusiásticamente votado el pasado domingo, y el futuro Estatuto andaluz pretenden certificarlas. ¿Nos vamos a dejar?

(Addenda: ¿Alguien leyó ayer la tribuna de Clavero en Diario de Sevilla? ¡Qué cosa tan patética!)

20 junio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (II)

4º El aprovechamiento y la potenciación de los recursos naturales y económicos de Andalucía bajo el principio de sostenibilidad, el impulso del conocimiento y del capital humano, la promoción de la inversión pública y privada, así como la justa redistribución de la riqueza y la renta.
Sinceramente, lo del "impulso del capital humano" es algo que me deja francamente preocupado. ¿Qué podrá significar tal cosa? ¿Hablan de un salto cósmico? ¿Tienen pensado participar nuestros padres en ese intento berlanguiano de modificar la órbita terrestre para invertir el proceso de calentamiento global? No sé si llegará el estatuto a tiempo, pero todo es ponerse. Lo de la "justa redistribución de la riqueza y la renta" no es que no sepa ya a qué se refiere, sino que me lo tomo como la retórica declaración de cara a la "clase trabajadora" que debe de cumplir cualquier documento con rango de ley que se precie, sobre todo (pero no sólo) si su elaboración corre a cuenta de las fuerzas de izquierda, que siempre han entendido que se gobierna para unos (los que nos votan) más que para otros.
5º La creación de las condiciones indispensables para hacer posible el retorno de los andaluces en el exterior que lo deseen y para que contribuyan con su trabajo al bienestar colectivo del pueblo andaluz.
Esta es buenísima de verdad. En su delirio, el antropólogo piensa que los "andaluces en el exterior" son mano de obra desaprovechada para el "bienestar colectivo del pueblo andaluz", y por eso hay que crear condiciones "indispensables" (¡dios, el adjetivo!; ¡¡indispensables!!) para que vuelvan y así se conviertan en buenos y auténticos andaluces. Forzado por alguien con algunos escrúpulos, el antropólogo se vio obligado a escribir ese "que lo deseen", que resta poder intimidatorio y religioso a la arenga, convirtiendo el precepto en un desiderátum inútil, fofo y pueril: retornad, hijos pródigos, a Andalucía, pero sólo si lo deseáis, que corra el fino en la feria y haiga buen rollito para todos. Parece mentira que a estas alturas tengamos que leer semejantes bobadas. ¡Que la gente haga lo que quiera y viva donde le dé la gana! Las condiciones que hay que crear son las que permitan la vida en libertad y el progreso y la felicidad de los individuos, sean quienes sean y de donde sean, andaluces de nacimiento, hijos de andaluces, madrileños, rumanos, checos, mozambiqueños, ecuatorianos y hasta politicos.

18 junio 2006

Lenguas contra el nacionalismo

Convertir a las lenguas en depositarias de la identidad, algo que siempre se ha hecho con fines políticos, es pervertir su sentido originario, el que ha prevalecido en ellas durante miles de años. Todas las lenguas son producto de dos factores sumamente complejos: la naturaleza y la cultura. Sin despreciar los segundos, las teorías chomskianas han abordado la consideración de las lenguas como parte esencial de la naturaleza humana, y como entes en cuyos rasgos esenciales nada influyen la política, la historia o la cultura. La lingüística racionalista o generativista otorga un estatuto mental a los sistemas gramaticales, esa ingente cantidad de información, parámetros y principios cuyo funcionamiento el hablante desconoce, pero gracias al cual crea constantemente mensajes verbales nuevos. Los aspectos accesorios de las lenguas están relacionados con las naciones; los esenciales nos demuestran que la lengua pertenece al individuo.

Este párrafo demoledor está extraído de Lenguas en guerra, ensayo justamente premiado con el Premio Espasa 2005, y con el que Irene Lozano desmonta una por una todas las falacias y patrañas que los nacionalistas periféricos españoles han logrado difundir en torno a la lengua, con tanto éxito que un porcentaje en absoluto desdeñable de catalanes, vascos, valencianos o gallegos que tienen como lengua materna el castellano están convencidos de que eso no es sino una disfunción provocada por el imperialismo, el centralismo, el franquismo o el mismísimo Carlos V, que ellos, como miembros de una nación, tienen una lengua propia, que les otorga una visión especial del mundo, la que caracteriza a los miembros de su tribu. Semejante estupidez está tan arraigada y ha alcanzado tal prestigio que casi nadie parece hoy en España dispuesto a discutir su falaz fundamento ni sus nefastas consecuencias, que no son sólo un gasto desmesurado e innecesario sino una división creciente y la siembra inevitable de gérmenes de odio, resentimiento y enfrentamientos sin sentido. La cosa ha llegado a tal punto que en las regiones en las que se encuentran rastros de determinadas formas dialectales (bable en Asturias, fabla en Aragón) se escuchan periódicamente voces que reivindican su fortalecimiento y elevación a nivel de lengua, mediante el mismo procedimiento seguido por los nacionalistas vascos, es decir la imposición obligatoria como elemento identitario de algo creado a partir de varios sistemas lingüísticos dispersos que hace treinta años no hablaba más allá del 15% de la población. Aterra pensar en lo que sería un arma como esa en manos del andalucismo. Así que aquí reivindicamos la inocencia primigenia de las lenguas y su valor como instrumento para la comunicación humana y no como marca distintiva de las tribus. Esta Torre de Babel dice más o menos lo mismo con una extraordinaria lucidez.

16 junio 2006

Artículo 10: Lô ohetibô (I)

El artículo 10 desvela bien a las claras el talante con el que se ha elaborado el Estatuto. Muchos de los objetivos formulados son desde luego nobles y expresan aspiraciones no sólo legítimas sino imprescindibles para cualquier sociedad que trate de promover el crecimiento y las condiciones para el desarrollo personal de los ciudadanos, pero se hace todo a través de un lenguaje tan fofo, tan inane, tan torpe, tan propagandístico, tan pendiente de lo políticamente correcto, tan ajeno a lo que debería ser una norma jurídica con pretensiones de regular la convivencia de unos ciudadanos libres y responsables que no puede evitar caer permanentemenete en el terreno de lo obvio, de lo partidista y de lo ridículo.

Empecemos:

1. La Comunidad Autónoma de Andalucía promoverá las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; removerá los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y fomentará la calidad de la democracia facilitando la participación de todos los andaluces en la vida política, económica, cultural y social. A tales efectos, adoptará todas las medidas de acción positiva que resulten necesarias.
Muy bien. Ahora veamos cómo piensan hacerlo, porque lo que sigue es casi un plan de gobierno.
2. La Comunidad Autónoma propiciará la efectiva igualdad del hombre y de la mujer andaluces, promoviendo la democracia paritaria y la plena incorporación de aquélla en la vida social, superando cualquier discriminación laboral, cultural, económica, política o social
Así me gusta. Empezamos duros. Primero se afirma la promoción de la libertad y la igualdad del individuo y a renglón seguido se definen las normas básicas de la discriminación por razón de sexo. Positiva, le llaman. Para las mujeres es desde luego humillante, eso de no estar nunca segura de si consigues un puesto por tu mérito o por lo que tienes entre las piernas me parece una tortura consistentemente sofisticada. Remuévanse los obstáculos que puedan provocar las discriminaciones individuales. Legíslese para que los órganos administrativos o judiciales convenientes puedan detectar, sancionar y corregir los abusos, pero, hombre por Dios, no se institucionalice la discriminación por muy guay y muy políticamente correcta que sea, y menos dentro de una norma jurídica básica. Lo de promover la democracia paritaria es sencillamente indignante. Que por ley se impongan listas (electorales o de lo que sea) paritarias o se desarrollen planes tan absolutamente delirantes como esas ayudas de la junta a aquellas personas que se formen en profesiones no habituales entre los de su sexo atenta directamente contra las bases de una sociedad meritocrática, como se supone que tendría que ser la nuestra. Acaso lo que quiera promoverse sea, como justo reflejo de la clase política, una sociedad mediocrática (el maestro Paco Robles dixit).
3. Para todo ello la Comunidad Autónoma, en defensa del interés general, ejercerá sus poderes con los siguientes objetivos básicos:
Pueden temblar antes de continuar.
1º La consecución del pleno empleo estable y de calidad en todos los sectores de la producción, con singular incidencia en la salvaguarda de la seguridad y salud laboral, la conciliación de la vida familiar y laboral y la especial garantía de puestos de trabajo para las mujeres y las jóvenes generaciones de andaluces.
Pero cómo que especial garantía. Por qué este paternalismo absurdo con las mujeres. Si están bien espabiladas y no necesitan tutela de nadie. Yo convivo con ellas a diario y sé de lo que hablo. Una vez más: necesitamos sólo un principio general de actuación. Si hay sectores de la población (en el campo, en barrios marginales o donde sea) que precisan de atención o promoción especiales, que se haga mediante la acción ejecutiva de los gobiernos locales y regionales; pero cómo es posible que se defina desde la norma básica un principio de actuación coyuntural, conscientemente discriminatorio por razones de sexo. Muy simple, porque no lo quieren coyuntural. No. Parece ser que las mujeres necesitan muletas para moverse por el mundo, y alguien quiere que las necesiten siempre. Y los jóvenes. Pues lo mismo.
2º El acceso de todos los andaluces a una educación permanente y de calidad que les permita su realización personal y social.
Vale. Claro que eso de la realización social parece que tiene que ver con esto:
3º El afianzamiento de la conciencia de identidad y de la cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico.
Sencillamente, repugnante. Cada vez que oigo hablar de identidades colectivas, cojo el casco y me pongo a dar paladas a ver si termino el búnker de una puñetera vez. Quieren a los andaluces afianzados en una conciencia de identidad andalucista. ¿Recuerdan la unidad de destino en lo universal? Pues esto es lo mismo, pero con Farruquito, el Rocío y el aceite de oliva virgen extra dentro de una caseta de feria. Porque es falso que "a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico" (están bien escogidas las disciplinas, ¿eh?, no me dirán que no) pueda desarrollarse nada parecido a una conciencia de identidad colectiva, salvo que ese conocimiento y esa difusión estén previamente seleccionados: conocer y difundir aquello que el andalucismo piensa que es propio de los andaluces. Por ejemplo, unos arqueólogos acaban de descubrir sin apenas dudas razonables que el Tesoro del Carambolo no es tartésico, sino fenicio, es decir, no local, sino oriental. ¿Se han enterado ustedes? ¿Escucharon la noticia en Canal Sur? (Canalsu, ¿sabes tú algo de eso?)
3º bis. La defensa, promoción, estudio y prestigio de la modalidad lingüística andaluza en todas sus variedades.
De premio. Verdaderamente impresionante. Primero la llaman "modalidad lingüística andaluza" y luego, ante la previsible pregunta: "¿Cuál de ellas?", añaden que "en todas su variedades". O sea, que no hay modalidad lingüística andaluza. No es ya que el habla de Almería no se parezca absolutamente en nada a la de Huelva ni la de Granada a la de Sevilla ni la de Cádiz a la de Jaén, es que en la misma provincia las "modalidades lingüísticas" son tan variadas como que, por ejemplo, nadie medianamente sensato sería capaz de afirmar que uno de Coria del Río participa de la misma "modalidad lingüistica" que alguien de Alanís. Y eso es lo que pretenden promocionar, estudiar y prestigiar. Pretenden reglamentar también no ya la lengua (si Dios existe, por la presente quiero que quede constancia de que le estaré eternamente agradecido por no habernos concedido una "lengua propia"), sino hasta el habla de la gente. Yo hace mucho tiempo que vengo descojonándome periódicamente con esto (que por supuesto es un proyecto que, gracias al Estatuto, a partir de ahora será defendido y promocionado desde las instituciones, pues su utilidad pública salta a la vista), pero no, andaba yo equivocado, voy a tener que tomármelo en serio, muy en serio, es posible que en unos años los cuestionarios de las oposiciones se redacten conforme a estas normâ ortográfiqâ. Así que ahora mismo lo coloco en Favoritos. Y de paso me tomo un respiro. Uf.

14 junio 2006

Un manifiesto

Ciudadanos de Europa

Europa fue en sus orígenes un territorio, pero dejó de serlo cuando comenzó a identificarse con un ideal de conquista de la dignidad y la libertad para todo ser humano. Incluso en sus años más oscuros, aquellos en los que sus habitantes padecieron la barbarie del totalitarismo, fue ese ideal democrático, esa verdadera alma de Europa que había fructificado más allá de su viejo territorio, la que hizo posible la victoria frente al horror. Por eso estamos obligados a defender y a fortalecer Europa; no porque creamos en una nación europea, sino porque creemos en una nación humana de la que Europa constituye ya el germen.

Pero hoy Europa vive un momento crítico. Sus ciudadanos parecemos haber perdido la conciencia y la memoria del alto precio pagado por la conquista de las libertades que disfrutamos. Acomodados en los tópicos del relativismo y la deconstrucción, somos incapaces de reconocer el valor de las creaciones que nuestra cultura ha aportado al patrimonio común de la humanidad. Traicionamos así la deuda que nos liga a aquellos de nuestros antepasados que se dejaron la piel en esa tarea, como traicionamos también a los hombres y mujeres que en el resto del mundo combaten por esos mismos ideales.

Carentes del aliento de sus ciudadanos, las recién nacidas instituciones europeas se tambalean, a la vez que los gobernantes de los estados nacionales reintroducen gestos de un nacionalismo populista que creíamos ya inconcebible tras las brutales guerras inter-nacionales que asolaron el pasado siglo.

Y sobre todo, día a día crecen las amenazas externas e internas provenientes de los movimientos nacionalistas. Independientemente de los criterios sobre los que construyen sus proyectos identitarios –la raza, la religión, la lengua, la historia, la cultura...– , todos ellos llevan en su seno el germen de la intolerancia y el totalitarismo, pues comparten la idea de que la identidad colectiva debe primar sobre la libertad del individuo, y por eso todos ellos suponen, en mayor o menor grado, reaccionarios retrocesos tribales contra el ideal de una única nación de hombres libres.

Si añadimos a todo ello la llegada masiva a nuestro suelo de emigrantes procedentes de todos los rincones del mundo, no será difícil percibir la situación explosiva a la que, a medio plazo, parecemos abocados. Sólo una Europa fuerte y unida puede ser capaz de integrarlos en su seno transmitiéndoles los valores que ha forjado y haciendo de ellos nuevos ciudadanos europeos. Pero es un espejismo suicida creer que podrán llegar a convertirse en “británicos”, “italianos” o “españoles”, y aún menos en “escoceses”, “piamonteses” o “catalanes”. Por eso, el retorno de los nacionalismos, la epidemia de afirmaciones identitarias y tribales que asola de nuevo Europa, sólo puede conducir al fracaso de la integración de esos emigrantes que, a medio plazo, se verán a su vez empujados a construir nuevas comunidades identitarias condenadas a un proceso letal de afirmación y confrontación.

Es fácil comprender que este nuevo apogeo de los nacionalismos es uno de los efectos del ya imparable proceso de mundialización económica que vive la humanidad. Pero es necesario añadir: es a la vez el más reaccionario y el más peligroso. No hay mejor prueba de ello que el hecho de que amplios sectores de esa izquierda europea que siempre hizo suyo el ideal internacionalista hayan renunciado inconfesadamente a él a la vez que abrazan su negación absoluta: la defensa de las identidades nacionales.

Los españoles nos hemos implicado en este nuevo proceso histórico tanto como el resto de los europeos. Pero las peculiaridades de la situación política que vivimos en los últimos tiempos –producto de años de oportunista renuncia por parte de los partidos políticos democráticos a combatir ideológicamente el nacionalismo–, amenazan con darnos un inesperado protagonismo. Tras haber sido los primeros y casi los únicos en votar la Constitución Europea, corremos el peligro de ser también los primeros en iniciar un proceso de desintegración tribal que terminaría por hacer imposible el proyecto de la unidad europea.

Y sin embargo, la mayor parte de nuestros políticos, incapaces de percibir otra realidad que la de sus cálculos de poder al más breve plazo, se comportan con la irresponsabilidad de quienes imaginan a Europa como una entidad inalterable que estaría siempre ahí para actuar como colchón amortiguador de sus conductas irresponsables. Olvidando que a la proclamación de la nación sigue la de la soberanía, a ésta la de la autodeterminación y que finalmente, aunque sólo sea por el deseo de los líderes nacionalistas de seguir detentando el poder, la independencia. Pues bien, si eso sucede en Cataluña o en el País Vasco, ¿qué garantiza que la pasión tribal no prosiga en Escocia, en Bélgica o en el norte de Italia? La pretendida “Europa de los pueblos” que vocean los nacionalistas será entonces la mascarada de un proceso de destrucción de la verdadera Europa que ha comenzado ya a nacer: la Europa de los ciudadanos.

Ante tan oscuro panorama los ciudadanos europeos no podemos seguir por más tiempo callados, so pena de acabar sometidos a quienes defienden sus proyectos totalitarios con una pasión que los demócratas parecemos haber perdido. Por eso, los que suscribimos este manifiesto afirmamos:

1.- Que frente a la proliferación de las tendencias disgregadoras, tribales y reaccionarias características de los nacionalismos, nos comprometemos a luchar por la defensa y el fortalecimiento de la Europa de las libertades, es decir, de la Europa de los ciudadanos libres.

2.- Que frente a la reclamación de derechos históricos de las comunidades que buscan sembrar la desigualdad y la disgregación entre los ciudadanos de Europa, reivindicamos los derechos humanos, que no son otros que los derechos históricamente conquistados por los hombres en su lucha contra la barbarie tribal.

3.- Que las naciones y los estados son realidades históricas, como cualquier otra obra humana, y en ningún caso entidades eternas e inalterables. Por eso, no imaginamos un destino más noble para una nación que el de renunciar a su ser diferenciado para alumbrar una realidad política mucho mayor, más plural, más igualitaria y, en definitiva, más humana.

4.- Que esa Europa en la que creemos hará de su rica diversidad cultural un patrimonio común, y en ningún caso la coartada de reclamaciones excluyentes y segregadoras.

5.- Que no reconocerá otra soberanía que la que emane del conjunto de los ciudadanos europeos.

6.- Que, por eso, rechazará toda reclamación de autodeterminación, pues en una comunidad democrática el ejercicio de la autodeterminación es una práctica insolidaria, sin otro fin que la afirmación e intensificación de privilegios y de desigualdades.

7.- Que avanzará decididamente hacia la renuncia a toda frontera interior, pues ha aprendido a golpe de masacres que las fronteras llaman a las guerras.

8.- Que sólo una Europa como esa –unida, libre y plural, cosmopolita, desterritorializada y destribalizada– será capaz de integrar a los emigrantes que hacia ella acuden, pues será la única que podrán vivir como un proyecto ilusionante del que también ellos deseen formar parte.

9.- Que la Europa que defendemos es sólo una etapa provisional en la creación de esa nación que deseamos: una nación universal, plural y cosmopolita de ciudadanos libres que desconocerá toda frontera entre los hombres.

10.- Que porque defendemos esa patria universal de los hombres libres y porque, en el camino hacia ella, defendemos una Europa de los ciudadanos, igualmente y con la misma provisionalidad defendemos España como una realidad democrática, plural e integradora indiscutiblemente superior a lo que surgiría de su disgregación en comunidades identitarias y monocordes.

Por todo ello llamamos a todos nuestros conciudadanos a asumir, apoyar y difundir este manifiesto, convencidos como estamos de que en el siglo XXI los españoles, al igual que el resto de los habitantes de este continente, seremos europeos o no seremos.

Ciudadanía (individual) vs. identidad (colectiva)

¡Qué delicia si todo el Estatuto se fundamentara en los artículos 2 y 5, ahí donde se determina el territorio que ocupa la comunidad autónoma y donde se especifica que "gozan de la condición política de andaluces los ciudadanos españoles que, de acuerdo con las leyes generales del Estado, tengan vecindad administrativa en cualquiera de los municipios de Andalucía"! ¡Vecindad administrativa, ciudadanía! ¡Qué pureza, qué claridad, qué gozo si eso fuera todo! Pero no. Por medio se cuela el artículo 3, que es el de los símbolos (andalucistas, por supuesto) y el espantajo del artículo 6, en el que se habla de las comunidades andaluzas en el exterior, su identidad (¡¡"podrán solicitar el reconocimeinto de su identidad andaluza"!!) y su derecho a participar en la vida del pueblo andaluz. El antropólogo asomando otra vez la patita.

13 junio 2006

Artículo 1: Andalucía

¡Joder con el primer artículo!

Empezando por el cacao mental de su primer apartado:

1. Andalucía, como nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad Autónoma, conforme al artículo 2 de la Constitución Española.
En el preámbulo, Andalucía se había autodefinido como "realidad nacional", pero aquí aparece como "nacionalidad histórica", también autodefinida, pues ya dejamos claro que la Constitución del 78 no dice en ningún sitio que lo sea, y pese a eso, pese a la nación doblemente autodefinida, termina constituyéndose en Comunidad Autónoma. Es como decirle de corrido al señorito Duque Conde Marqués sin descomponer la sonrisa. Total, qué más da, si sólo son palabras, y el idioma, como no es ciencia, puede cambiarse (Mª del Mar Moreno, a la sazón presidenta del Parlamento de Andalucía, dixit). Nos saltamos la innecesaria redundancia del apartado 2, que recoge los valores que ya propugna la Constitución, más la solidaridad y todo eso... Y, de pronto, esto:

3. Los poderes de la Comunidad Autónoma de Andalucía emanan de la Constitución y del pueblo andaluz, en los términos del presente Estatuto de Autonomía, que es su norma institucional básica.
Esta cláusula, que ya se incluía en el Estatuto del 81, es sobre el papel, ni más ni menos que un acto revolucionario, aunque en la práctica no haya tenido esas consecuencias, pero ahí queda, para lo que pudiera suceder en el futuro. Los poderes de la Comunidad Autónoma de Andalucía no pueden emanar del pueblo andaluz, ya que en España el unico sujeto legal de soberanía es el pueblo español. Y la soberanía sólo puede cambiar por una decisión del sujeto que legalmente la ostenta. El añadido respecto al Estatuto como "norma institucional básica" (novedad de la temporada 2006) da un pasito más, pues resulta evidente que la norma institucional básica de Andalucía no es el Estatuto, sino la Constitución. ¿Por qué se han ido permitiendo estas trampitas legales de consecuencias imprevisibles? ¡Ah! Alguien en el Tribunal Constitucional debería de responder a esa pregunta.

Y el divertido apartado 4. No por lo que dice, que no tiene mayor historia y es técnicamente impecable, sino por lo que justifica. Hay que recordar que la entrada de España en la Unión Europea, posterior a la redacción de los actuales estatutos autonómicos, ha sido repetidas veces esgrimida como una de las causas que obligaban a su modernización.
4. La Unión Europea es ámbito de referencia y de actuación de los poderes de la Comunidad Autónoma, que asume sus valores y vela por el cumplimiento de sus objetivos y por el respeto de los derechos de los ciudadanos europeos.
¿Para esto tanto?

12 junio 2006

...y Manolo es su profeta

Ayer, Diario de Sevilla publicaba una entrevista con el Presidente de la Junta de Andalucía (desconozco si los otros diarios de Joly también la traían) en la que don Manuel Chaves muestra que nació para profeta, por lo que su puesto al frente de la Patria en marcha es no sólo producto de sus indudables merecimientos intelectuales y políticos, sino también de su indiscutible vocación de guía del rebaño. Toda la entrevista, que Joly podría haberse ahorrado, pues no hay en ella absolutamente nada que justifique el desmesurado espacio que se le adjudica, gira en torno a la capacidad del Presidente para adivinar el futuro. Por ejemplo:

"Hice una previsión política: que era irreversible la reforma de los estatutos de autonomía..." [¡Ohhhhhhhhhhh!]
"El no del PP, si se mantiene hasta el final, se va a convertir en mucho en el referéndum..."
"No quiero hacer ningún pronóstico [¡genial!], pero ahora tiene poca credibilidad [el PP] y el no no creo que vaya a aumentarla..."
"Sabíamos que la definición de Andalucía iba a ser polémica y que tendríamos que hacer un esfuerzo para lograr un consenso..." [Esta era fácil, la verdad]
"Pero creo que [los andaluces] sí intuyen lo que representa el término [realidad nacional] como una fórmula para evitar agravios. En el 28-F, la gente no se había leído el artículo 151 de la Constitución, pero intuyó qué era lo que estaba en juego. La gente intuye ahora lo que está en juego" [Eso, eso, mucha intuición y mucha fe. Como Los del Río en la campaña del Referéndum europeo: si estos tíos tan listos dicen que hay que ir y votar que sí, pues se va y se vota que sí. Y ya está. Quién necesita saber leer cuando puede dedicarse a seguir sobre la arena las huellas de la sandalia del Profeta]

10 junio 2006

Preámbulo (y XIV): La autoestima

El grado de desarrollo económico, social y cultural de Andalucía ha sido posible gracias al Estatuto de Autonomía. Un texto que ha favorecido la convivencia armónica, el desarrollo político, social y económico de esta tierra y la recuperación de la autoestima de un pueblo que hoy tiene voz propia en el Estado de las Autonomías, tal y como establece la Constitución Española de 1978.

Se trata, en definitiva, de conseguir un Estatuto para el siglo XXI, un instrumento jurídico que impulse el bienestar, la igualdad y la justicia social, dentro del marco de cohesión y solidaridad que establece la Constitución.

Por ello, y como expresión de voluntad colectiva representada políticamente a través del Parlamento, el pueblo andaluz ratifica el presente Estatuto de Autonomía de Andalucía, como renovación del compromiso manifestado el 28-F de 1980.

Sobrados de autoestima. No cabe duda. Los políticos que han parido y ratificado esta patada a la lógica, a la historia y a la gramática van sobrados de autoestima. Dicen que el desarrollo andaluz se ha conseguido "gracias" al Estatuto del 81. O a pesar de él. Que ese es el problema que tiene esta concepción ahistórica de la Historia. Si los hechos del pasado los colocamos desde el presente en el orden jerárquico y lógico que más nos interesa, lo mismo puede hacerse en un sentido que en otro. Todo depende del observador. Para ellos el observador es Andalucía, ese ente sobrenatural que compila, ordena, se organiza, hace aportaciones y contempla cómo pasa la Historia por delante de sus reales. En esas condiciones, a los que leemos el catecismo sólo se nos pide fe. Pero bien podría ser que un ateo o un hereje actuaran de observadores. Entonces la perspectiva cambia: el atraso andaluz se debe a la nefasta gestión de unos políticos más interesados por perpetuarse en el poder que por resolver los problemas reales de los andaluces. Por ejemplo. Y echarlos a pelear. Urnas de por medio. A ver qué pasaba.

Pero antes, el articulado.

09 junio 2006

Constitución

Nosotros el Pueblo de los Estados Unidos, con miras a formar una Unión más perfecta, instaurar la Justicia, asegurar la Tranquilidad interna, proveer para la defensa común, promover el Bienestar general y garantizar las Bendiciones de la Libertad para nosotros mismos y para nuestros Descendientes, ordenamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América.

Ese es todo el preámbulo de la Constitución liberal escrita más antigua del mundo, aún en vigor. Fue redactada por delegados de doce de los trece estados americanos originales en 1787 y tiene sólo siete artículos. El V prevé la reforma del texto a través de las enmiendas, mecanismo que ha sido utilizado siempre con gran prudencia. Las diez primeras enmiendas se aprobaron en 1791 y son una auténtica declaración de derechos. La última, la vigesimoséptima, data de 1992 y se refiere a la remuneración de representantes y senadores. El texto es una simple delimitación de las reglas del juego. Traza la organización de los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) y unas normas muy básicas sobre la categoría de ciudadano, las relaciones entre los estados y el deber de todos los representantes de acatar y hacer cumplir la propia Constitución. Entre las enmiendas, aparte de las diez primeras, tiene especial significado la decimotercera, ratificada el 6 de diciembre de 1865 y que abolía la esclavitud. Y hay algunas fallidas, como la decimoctava, que establecía la Ley Seca, aprobada en 1919 y que, una vez reconocido el error de su promulgación, fue derogada por la vigesimoprimera, de 1933.

¿Cómo puede un texto tan antiguo mantenerse aún en vigor? Porque es simple. Recogía lo mejor del pensamiento político europeo del XVIII, el liberal ilustrado, que, en mi opinión, tiene absoluta y plena vigencia. El mecanismo de reforma previsto es flexible y útil. Y no se trata de un documento de partido. Tras el hito de la Constitución de Cádiz, que apenas estuvo en vigor, el gran problema del constitucionalismo español es que los textos han sido siempre documentos partidarios, redactados por un grupo político contra el resto. Hasta la Constitución de 1978, que, con todos sus defectos, tenía la gran virtud de ser producto de un amplísimo consenso. A pesar de la extensa declaración de derechos (que sigue resultando hoy más que suficiente para la convivencia) y de que pone en pie un complejo sistema de organización territorial, la Constitución española de 1978 tiene sólo 169 artículos. El actual estatuto catalán, el de 1979, tiene 57, y el andaluz, el de 1981, 75. Pues bien, de repente, los representantes catalanes redactan más que un nuevo Estatuto, una auténtica Constitución, con 223 artículos, que es casi plagiada por el Parlamento andaluz, hasta en el tamaño, 222 artículos más no sé cuantas disposiciones adicionales y transitorias. Son textos absolutamente delirantes, reglamentistas hasta límites casi stalinianos, retóricos y partidistas, que parecen desear la inauguración de un tiempo nuevo. A lo mejor es que se trata simplemente de eso. Primero fue en las cátedras universitarias posmodernas, pero la abolición de la modernidad ha llegado ya a las normas jurídicas básicas. Por esa razón, como decía por ahí detrás un comunicante anónimo, no se trataría ahora de aplicar el principio de igualdad ante la ley, del que hay que olvidarse, sino el de igualdad mediante la ley. Claro, claro. Es comprensible. Y bien significativo de la puerilidad creciente de nuestra sociedad. Papá Estado y Mamá Nación que se ocupan de que sus hijos no se descarríen.