27 octubre 2006

¿Por qué no?

El discurso triunfalista de Javier Arenas tras el consenso estatutario con el PSOE se basa, en el mejor de los casos, en la idea utilitarista del mal menor, que también defienden por aquí. Arenas parece querer decirnos que la única forma de combatir la hegemonía chavista en Andalucía es pactar con los socialistas unas reglas de juego que evite zafios, populistas y demagógicos discursos victimistas y deslegitimadores en los que el PP tiene poco que ganar. Desde este punto de vista tragarse algún que otro sapo simbólico estaría más que justificado, porque lo verdaderamente importante, la defensa de los intereses de los andaluces (que ellos pretenden rescatar de las depredadoras garras sociocomunistas), se juega en otro terreno y a quién le importa si la base de la pirámide está podrida si la pirámide llega alta y se recubre de paneles de oro.

A mí me importa.

Porque a mí me trae al pairo que el cortijo lo dirija Chaves o Arenas, me da igual que el régimen tenga cara de bambi multicultural o de sacristán igualmente multicultural, porque las competencias se pactan, y si algo no funciona se cambia (o debería poder cambiarse), porque la financiación se negocia y se pacta, porque las medidas políticas se adoptan en función de multitud de parámetros, de condiciones y de circunstancias en permanente cambio (ese es el terreno de la política y de los políticos), pero los principios en los que se asienta la democracia son fundamento esencial de su desarrollo, fundamento de la libertad, la seguridad y el bienestar de los individuos (este es el terreno de los ciudadanos, de todos), y desde luego tiene muchísima más importancia encontrar, por ejemplo, un sistema que garantice el control del poder ejecutivo que el hecho de que la cuenca del Guadalquivir se gestione desde Sevilla, desde Madrid o desde la sierra de Cazorla, porque aquello es fundamento básico del sistema, mientras esto es una opción política, técnica y administrativa contingente, perfectamente modificable en función de la experiencia y de las necesidades.

Si nuestra Constitución tiene algún defecto muy evidente ese no es otro que el partidismo que se detecta en la definición concreta del sentido que deben de tener las políticas (Título I, Capítulo 3), cuestión que debería corresponder exclusivamente al ámbito de las propuestas de los partidos. Pero eran los tiempos en los que se redactó, qué le vamos a hacer. Por su parte, los estatutos autonómicos (prácticamente todos, unos más y otros menos) pecan de esencialismo, de mística nacionalista, y en pleno siglo XXI lo que correspondería sería una reforma para eliminar de ellos todo el barniz partidista, los mitos, las opiniones y las mentiras flagrantes. Y van el PP y el PSOE y pactan una reforma que se orienta en sentido opuesto, que se asienta en la profundización de la esencia, la mística, el partidismo y las mentiras. Quieren convencernos de que ese el único punto de partida posible para la política, y el PP, acomplejado y cobarde a partes iguales, nos dice que renuncia a combatir la conversión de una opción política (la andalucista) en oficial y aplaude que la definición que de Andalucía hizo un grupo ideológico minúsculo en una reunión de partido, sin representación política alguna, y celebrada ¡¡¡en 1919!!!, figure en la norma básica de la comunidad como guía del pensamiento de los auténticos andaluces del siglo XXI. Y pretenden que nos lo traguemos y miremos para otro lado en aras de la concordia y de sus intereses de partido, incapaces como son de despojarse de sus complejos y dar la batalla de las ideas desde donde lamentablemente todavía corresponde (la traición socialista es previa, ya lo sabemos), que es desde la base misma de la configuración de un estado de derecho moderno. Pues otros lo harán por ellos, y que con su pan se lo coman, pero se han quedado sin mi voto, y espero que sin muchos otros como el mío. Ciudadanos, hay que pelear.

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El parrafito de marras es simplemente un insulto a la inteligencia y a la racionalidad política. Ya comentamos por aquí lo que nos parecía su redacción original. Pero es que ahora han hecho esto:
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado. El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978, los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional. Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la Nación española.
Las mentiras flagrantes y ridículas están ya convenientemente señaladas y analizadas, y no hace falta insistir en ellas. (Arcadi también les dedicó un momento.) El añadido (en negritas) es de juzgado de guardia. Que el manifiesto de un grupúsculo sin representación alguna se convierta 90 años después en parte del ordenamiento jurídico de una entidad política supuestamente moderna causa auténtico bochorno. Y que se remarque la patita nacionalista de la Constitución Española con el remoquete final es patético. La unidad de la Nación española se disolverá cuando los ciudadanos españoles así lo decidan. Estaría bueno lo contrario.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bueno, argantonio. Magistral. Creo que ya somos muchos los que pensamos así.

Raúl Gómez dijo...

Es patente la inutilidad, cuando no el obstáculo, del PP para intervenir en remediar males. Que en Andalucía lo quieran presentar como alternativa al derrotero neocaciquil, ya no se lo cree nadie con un poco de juicio, y sobretodo que no esté chupando de la teta autonómica. Sólo conozco una salida en teoría y con poca práctica aún, Ciudadanos. Vamos a probar, lo demás ya sabemos lo que quieren, lo que dan y lo que engañan.
Saludos y felicidades por tu blog.

Afiliado andaluz a C´s

liberal dijo...

¿Arenas y Rajoy han leído el Manifiesto de 1919? Aquí pueden hacerlo: http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276291237.html Y luego que intenten vendernos la burra.

Anónimo dijo...

http://reflexion-e.blogspot.com

Edison dijo...

muy bueno, por ciero raul gomez me alegro desde aquí cataluña que seas afiliado a c's, necesitamos animos para el 1N.
Argantonio, me gustaria charlar contigo para que me des consejos sobre el blog, que he comenzado.
edisonb31@hotmail.com

Argantonio dijo...

Uf, yo para los consejos soy malísimo, y más todavía en cuestiones informáticas y de blogs. Pero si no quieres hacerlo a través de estos comentarios (otros podrían aconsejarte también), puedes escribirme a Argantonio2007@yahoo.es y decirme lo que quieras.

Ignacio dijo...

Impecable, y muy necesario. A ver si lo difunden los que tengan más audiencia.

Alejandro R. dijo...

Magnífico, como siempre, Argantonio. Y gracias por su dedicación.

Tras leerle uno piensa que es posible hacer que el lastre del barco se mueva, aunque sea grano a grano, hacia una posición que permita una navegación más libre.