01 agosto 2006

Mis minolles

Por una disposición transitoria, el recién aprobado nuevo Estatuto de Cataluña recoge que la inversión del Estado en Cataluña durante los próximos siete años no podrá ser nunca inferior al PIB producido por la Comunidad Autónoma (desconocemos si la elección del septenio como período tiene algo que ver con las plagas bíblicas, pero podría ser). Y todo ello para compensar una supuesta falta de inversión en infraestructuras catalanas por parte del Estado en los últimos años. Dicho en plata, la misma deuda histórica que reclaman prácticamente todas las comunidades autónomas. Los catalanes ya la tienen, reflejada nada menos que en su Estatuto.

Curioso esto de la deuda histórica. Deuda histórica es que yo decido lo que el Estado me tiene que dar en función de mis necesidades y todo lo que no sea darme eso es deuda que voy anotando en una libretita, de modo tal que si juntamos las libretitas de todas las comunidades, el resultado de sumar sus anotaciones nos dará una cantidad fabulosa, de la que realmente nunca dispuso el Estado. "El resultado de una suma será siempre la adicción de sus sumandos multiplicada por dos" (nueva regla matemática de la España plural). Y a esto algunos lo llaman mantener mecanismos de solidaridad.

Esta reducción drástica de la función política que corresponde al Gobierno de la nación española, cual es la distribución de los recursos recaudados anualmente en función de las necesidades, parece que debe ser saludada con entusiasmo por su perfecto encaje constitucional, como nos explica hoy el bumerán de El País. Hoy ya sabemos que pase lo que pase, Cataluña tendrá su pasta, y a otra cosa. Da lo mismo que las Canarias se hundan en el Atlántico (y esto no es ciencia ficción, se sabe que ocurrirá, sólo falta ponerle fecha), que unas inundaciones arrasen la costa levantina o que un grupo terrorista haga estallar una bomba nuclear en Cáceres, los catalanes tienen reconocida por ley su pasta. Y ya se sabe que ley es ley.

Hábiles como siempre, los rectores de la política andaluza pensaron que nosotros no íbamos a ser menos (si Cataluña es algo, Andalucía será por lo menos una vez y media lo mismo que sea Cataluña: esta regla aparece grabada, como es bien sabido, en un bronce hallado en las inmediaciones del cerro del Carambolo, donde nuestros padres), pero como reclamar inversiones en función del PIB no parecía demasiado ventajoso, cavilaron durante un tiempo, para llegar a la conclusión que lo que teníamos más que nadie en España era población: así que según el Estatuto el Estado deberá invertir en Andalucía en función del número de habitantes. Sencillo, ¿verdad? Todavía les queda por explicar de dónde piensan sacar el dinero si cada comunidad presenta un plan de financiación en el que se recoja el procedimiento que más le favorezca. Es de suponer que Madrid y Baleares pedirán a cuenta de la renta per cápita, y no me extrañaría que Teruel lo hiciera por hectárea desocupada y Lugo en función de los metros de muralla... Esta es la España plural, solidaria y de diseño que se nos anuncia. Un auténtico bumerán, éste sí que sí.

Pero a los propuestas de financiación del chavismo y sus adláteres (izquierdunidos, que, aparte de como mamporreros de los nacionalistas, pocas funciones desempeñan ya) les faltaba una última vuelta de tuerca, un postrero ajuste para que resplandeciera diáfano su génesis y su sentido último. Dice ahora Chaves que el cómputo de la población como medida para la financiación deberá ser limitado a siete u ocho años (la plaga bíblica, tal cual y más uno, otra vez), y nos preguntamos que de dónde habrá sacado el honorable Presidente esa cifra de años y que si no habrá sido influido por los recientes descubrimientos en torno al bronce del Carambolo (lo que Cataluña sea, etc., etc.) y que si nos hemos vuelto verdaderamente todos esquizofrénicos y más esquizofrénicos. Porque lo que se intuye en la política de la oposición es un ataque de cuernos, lo que de verdad se intuye es que, aparte detalles nimios, casi simbólicos (que si realidad nacional o que si écheme para allá esas competencias), el PP firmaría íntegro este bodrio de proyecto, con sus ciudades construidas en clave humana y su vertebración fluvial en torno a la exclusividad del flamenco... Y ya vale.

4 comentarios:

Ignacio dijo...

Bravo. Quería dedicarle yo un ratito a esto de los dineros, que al final es el meollo, pero me lo has ahorrado.

La solución de la suma imposible es la misma del juego de la silla. El último en sentarse se jode y se va al suelo.

caminodeservidumbre dijo...

Sí, un juego de la silla en el que muchos políticos ven 16 posibilidades de mejorar frente a sólo una de empeorar. Y además tienen el as en la manga de que ellos ya han reservado las mejores sillas. Así parece entender el actual gobierno la solidaridad interterritorial y la soberanía nacional. En vez de autodeterminarnos todos los españoles respecto a la financiación, se van haciendo acuerdos bilaterales entre "el Estado" y las comunidades autónomas más fuertes por número de votantes y/o peso económico. Tonto el último. Sálvese quien pueda. Y una pregunta: si el Estado negocia bilateralmente con cada una de las CCAA, ¿qué es el "Estado central"? ¿Lo que queda de restarle 17 a 17?. Pues eso ya en sí es actuar de facto como en un modelo confederal en el que no se le reconoce categoría de nación a España. No se puede negar la coherencia entre el fondo y la forma.

Por otro lado, lo que vale para España podría también valer para Andalucía. A saber: desde ya (aquí quien no corre vuela) exijo para "mis dos provincias" Córdoba y Málaga la reparación de la milenaria deuda histórica que el opresivo gobierno sevillano ha acumulado. Porque vamos a ver, ¿por qué el dinero de Las Indias tuvo que entrar precisamente por Sevilla?. ¿Acaso se decidió eso en votación democrática entre todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía?. Pues entonces, claramente se trató de injusticia y deuda histórica. Y seguro que siendo lo bastante imaginativos podríamos encontras cienes y cienes de ejemplos de la perversa opresión a las que estamos sometidos. ¿Para cuándo un presentador de Canal Sur con acento de, por ejemplo, Villanueva del Trabuco?.

Las inversiones de la Junta en Córdoba deberán calcularse en función de la elevada tasa de paro que sufrimos (que no es responsabilidad del escaso emprendimiento y de la mentalidad izquierdista imperante sino de los sevillanos, como todo lo malo). Y las inversiones en Málaga deberán ir en función de algún índice que nos beneficie claramente. Acepto sugerencias. Y eso durante 9 ó 15 años.

Sevilla nos roba. Ea.

canalsu dijo...

El cómputo de los siete años sale de la suma que Chaves ha hecho sobre lo que puede durar Zapatero y la necesidad que tenga de poner de nuevo en funcionamiento lo de la interminable deuda histórica y el propio censo en el caso de que vuelva a gobernar el PP. La caña a la derechona es la caña y hay que guardar la ropa por si lo de los hermanos se olvida y sigue otros 20 años de zeñorito.

Que la financiación andaluza se atenga a la población es una consecuencia chavesiana de la piltrafilla económica que sigue siendo Andalucía después de 25 años de gobierno socialista y villones o minolles o llimones de la China que han chorreado esta tierra, la mayoría de los cuales han seguido el camino del maletín de Ollero.

Recuerda que hace algunos años, Chaves dijo que el PIN (PIB para los demás) no era un factor determinate para examinar la riqueza de un pueblo.

El segundo enlace que haces a "esquizofrénicos" me ha dicho, a primera vista, que Manolo desearía hacer coincidir las municipales con el referendum. No sé si, legalmente, eso es posible. A él le encantaría, sería como encargar una cubierta a su hermano para un mitin de Rajoy.

Trabuqueño dijo...

Hombre yo soy de los que piensan que el Estatuto no hay que cambiarlo, que las cuentas no cuadran pidiendo cada uno lo que quiera, en fín. Pero desde que se aprobó el Estatut he cambiado de opinión. Si ahora no nosmovemos nos atropellarán por lo que tenemos que exigir los mismos cuartos que vayan para Cataluña y luego que vean de donde los sacan pero conformarnos con menos no.

Por cierto soy de Villanueva del Trabuco ya que en algún comentario se comentó y os digo que la reclamación de que salga acento andaluz en Canal sur estaría bien incluida en el nuevo Estatuto. Yo no perderé mi acento trabuqueño-andaluz por ningún sitio que vaya.